Julio 29, 1928. Volumen 24
Significado de la bendición y de la señal de la
cruz.
“Hija mía, te bendigo de corazón en el alma y
en el cuerpo, mi bendición sea la confirmación
de nuestra semejanza en ti, ella te confirma lo
que la Divinidad hizo en la creación del
hombre, esto es, nuestra semejanza, por eso tú
debes saber que en el curso de mi Vida mortal,
en cada cosa que Yo hacía bendecía siempre,
era el primer acto de la Creación que Yo
llamaba nuevamente sobre las criaturas, y para
confirmarlo, bendiciendo invocaba al Padre,
al Verbo y al Espíritu Santo. Los mismos
Sacramentos están animados por estas
bendiciones e invocaciones, así que mientras
ésta llama la semejanza del Creador en las
almas, llama junto la Vida de mi Divina
Voluntad, para que regrese como en el
principio de la Creación a reinar en las almas,
porque sólo Ella tiene virtud de pintar en ellas, a
lo vivo, la semejanza de Aquél que las ha
creado, de hacerlas crecer y conservarlas con los
vivos colores divinos. Mira entonces qué
significa bendición: ‘Confirmación de nuestra
obra creadora, porque la obra que Nosotros
hacemos una vez, está tan llena de sabiduría,
de sublimidad y belleza, que amamos el
repetirla siempre.’ Y si nuestra bendición no es
otra cosa que el suspiro de nuestro corazón de
ver reintegrada nuestra imagen en las
criaturas, y la repetición nuestra confirma lo
que queremos hacer; la señal de la cruz que la
Iglesia enseña a los fieles, no es otra cosa que
impetrar por parte de las criaturas nuestra
semejanza, y por eso haciendo eco a nuestra
bendición repite: ‘En nombre del Padre, del Hijo
y del Espíritu Santo.’ Así que sin conocerlo, la
Iglesia con todos los fieles armonizan con el
Eterno Creador y quieren la misma cosa;
Dios con bendecir y pronunciar las palabras
Padre, Hijo y Espíritu Santo quiere dar su
semejanza, las criaturas la impetran con el
hacerse la señal de la cruz pronunciando las
misma palabras.”
Julio 17, 1931.
Vol. 29
“Hágase Tu Voluntad En La Tierra Como En El
Cielo”
“Hija mía, todos los actos buenos que hace la
criatura en mi Divina Voluntad se elevan a Dios,
porque Ella tiene la Potencia divina para atraer
arriba, a la patria celestial lo que se hace en su
Querer, y después con su misma Potencia lo hace
descender como lluvia benéfica sobre la misma
criatura, de manera que si la criatura ama,
bendice, adora, agradece, alaba, Dios la
corresponde con nueva lluvia de amor, de
bendiciones, lluvia de agradecimientos, porque se
ha sentido amar y agradecer por la criatura, y
prorrumpiendo en lluvia de alabanzas, la alaba
frente a toda la corte celestial.”
Octubre 10, 1928. Vol. 25
bendigo a mi misma Voluntad en ti, bendigo tus
pensamientos, respiros y latidos, a fin de que
pienses siempre en mi Querer, lo respires
continuamente y sea tu latido mi sola Voluntad, y
por amor tuyo bendigo a todas las voluntades
humanas, a fin de que se dispongan a recibir la
Vida de mi eterno Querer.”
“Por eso quiero que también tú te regocijes junto
conmigo, y haciendo eco a mi bendición,
bendíceme en el sol, en el agua, en el viento, en el
aire que respiras, en el latido que te palpita en el
corazón, y Yo sentiré en todas las cosas creadas
que tú me bendices.”
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