¡Jesús, Te amo!
Ven, Divina Voluntad, y toma posesión
de mi ser,
de mi persona,
de mi vida;
de todo lo que soy,
de todo lo que tengo,
de todo lo que hago;
de mi espíritu,
de mi alma,
de mi cuerpo;
de mis facultades,
de mis sentidos,
de mis miembros;
de mi voluntad,
de mi inteligencia,
de mi memoria;
de mi mente,
de mi corazón,
de mi respiro;
de mis pensamientos,
de mis palabras,
de mis obras;
de mis ojos,
de mis oídos,
de mi voz;
de mis movimientos,
de mis acciones,
de mis pasos;
de mi trabajo,
de mi cansancio,
de mi descanso;
de mis sentimientos,
de mis penas,
de mis alegrías;
de la Santa Misa,
de los Sacramentos que recibo,
de mi oración;
de mi pasado,
de mi presente,
de mi futuro;
de mi vida,
de mi muerte
y de mi eternidad,
para convertir todo en alabanza perfecta y universal de tu
Gloria, en vida de tu Vida, en triunfo de tu Querer.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario