jueves, 9 de enero de 2025

VOl 14,40 Bendición de Jesús a su Mamá

 Bendición de Jesús a su Mamá. Quien vive en la Divina

Voluntad es depositaria de la Vida Sacramental de Jesús.

(1) Estaba pensando y acompañando a Jesús en la hora de la Pasión cuando fue ante la 

Divina Mamá para pedirle su santa bendición, y mi dulcísimo Jesús en mi interior me ha dicho:

(2) “Hija mía, antes de mi Pasión quise bendecir a mi Mamá y ser bendecido por Ella, pero 

no fue únicamente a mi Mamá a quien bendije, sino a todas las criaturas, no sólo animadas 

sino también inanimadas; vi a las criaturas débiles, cubiertas de llagas, pobres, mi corazón 

tuvo un latido de dolor y de tierna compasión y dije: ‘¡Pobre humanidad, cómo estás decaída, 

quiero bendecirte a fin de que resurjas de tu decaimiento; mi bendición imprima en ti el triple 

sello de la potencia, de la sabiduría y del amor de las Tres Divinas Personas y te restituya la 

fuerza, te sane y te enriquezca, y para circundarte de defensas bendigo todas las cosas 

creadas por Mí, a fin de que las recibas bendecidas por Mí: te bendigo la luz, el aire, el agua, 

el fuego, el alimento, a fin de que quedes como abismada y cubierta con mis bendiciones, pero 

como tú no las merecías, por eso quise bendecir a mi Mamá, sirviéndome de Ella como canal 

para hacer llegar a ti mis bendiciones”. Y así como me correspondió mi Mamá con sus 

bendiciones, así quiero que las criaturas me correspondan con sus bendiciones; pero, ¡ay de 

Mí!, en vez de correspondencia de bendiciones, me corresponden con ofensas y maldiciones, 

por eso hija mía, entra en mi Querer, y poniéndote sobre todas las cosas creadas sella todas 

con las bendiciones que todos me deben, y trae a mi doliente y tierno corazón las bendiciones 

de todos”.

(3) Después de haber hecho esto, como para recompensarme me ha dicho:

(4) “Amada hija mía, te bendigo en modo especial, te bendigo el corazón, la mente, el 

movimiento, la palabra, el respiro, toda y todo te bendigo”.

(5) Después de esto he continuado con las demás horas de la Pasión, y mientras seguía la 

cena eucarística, mi dulce Jesús se movió en mi interior y con la punta de su dedo ha tocado 

fuerte en mi interior, tanto que lo he oído con mis oídos y he dicho entre mí: “¿Qué querrá 

Jesús que llama?” Y Él llamándome me ha dicho:

(6) “No bastaba tocar para hacerme oír, sino también llamarte para ser escuchado. Escucha 

hija mía, mientras instituía la cena Eucarística llamé a todos en torno a Mí, miré todas las 

generaciones, del primero al último hombre, para dar a todos mi Vida Sacramental, y no una 

vez, sino tantas veces por cuantas veces tiene necesidad del alimento corporal. Yo quería 

constituirme como alimento del alma, pero me encontré muy mal al ver que esta mi Vida 

Sacramental quedaba rodeada por desprecios, por descuidos y aun por muerte despiadada. 

Me sentí mal, sentí todas las congojas de la muerte de mi Vida Sacramental tan dolorosa y 

repetida; pero miré mejor, hice uso de la potencia de mi Querer y llamé en torno a Mí a las 

almas que habrían vivido en mi Querer, ¡oh, cómo me sentía feliz! Me sentía rodeado por 

estas almas a las cuales la potencia de mi Voluntad las tenía como abismadas, y que como 

centro de su vida estaba mi Querer; vi en ellas mi inmensidad y me encontré bien defendido 

por todas, y a ellas confié mi Vida Sacramental, la deposité en ellas para que no sólo me 

cuidaran sino que me correspondieran por cada hostia Consagrada con una vida de ellas, y 

esto sucede como connatural, porque mi Vida Sacramental está animada por mi Voluntad 

eterna, y la vida de estas almas tiene como centro de vida mi Querer, así que cuando se forma 

mi Vida Sacramental, mi Querer obrante en Mí obra en ellas y Yo siento su vida en mi Vida 

Sacramental, se multiplican Conmigo en cada una de las hostias, y Yo siento que me dan vida 

por vida. ¡Oh, cómo exulté al verte a ti como primera, que en modo especial te llamé a formar 

vida en mi Querer! Hice en ti mi primer depósito de todas mis Vidas Sacramentales, te confié 

a la potencia y a la inmensidad del Querer Supremo, a fin de que te hicieran capaz de recibir 

este depósito, y desde entonces tú estabas presente a Mí y te constituí depositaria de mi Vida 

Sacramental, y en ti a todas las demás almas que habrían vivido en mi Querer. Te di el 

primado sobre todo, y con razón, porque mi Querer no está puesto por debajo de ninguno, aun 

sobre los apóstoles, sobre los sacerdotes, porque si bien ellos me Consagran pero no quedan 

vida junto Conmigo, más bien me dejan solo, olvidado, no teniendo cuidado de Mí; en cambio 

esas almas habrían sido vida en mi misma Vida, inseparables de Mí, por eso te amo tanto, es a mi mismo Querer que amo en ti”.

+ + + +

domingo, 3 de diciembre de 2023

ACTO DE REPARACIÓN

 Dulce Jesús mío, entro en tu Querer y me postro a los pies de tu Majestad Suprema, y en nombre de toda la familia humana, pasada, presente y futura, vengo en la inmensidad de este Divino Querer, en el cual están en acto todas las generaciones como si fuesen un punto solo, para adorarte por todos y para tributarte todo el homenaje que como a nuestro Creador, Te debemos todos.

En nombre de todos vengo a reconocerte como Creador de todas las cosas, y por todas y por cada una de las cosas creadas, vengo a amarte, a alabarte, a bendecirte y a darte las gracias.

En la Santidad de tu Querer vengo en sustitución de todas y de cada una de las criaturas, e incluso de las mismas almas perdidas; quiero darte reparación por todos, y por cada ofensa; por todos quiero suplir; quiero amarte por todos, y multiplicándome en tu Santo Querer, en cada una de las criaturas, quiero absorber todas en mí, para darte en nombre de todas, como si fueran una sola, no sólo amor, sino Amor Divino, y gloria, reparación, acción de gracias, en modo divino.

En tu Querer, Amor mío, quiero volar a estar presente en cada pensamiento de las criaturas, en cada mirada, en cada palabra, en cada obra y paso, y después vengo a traerlos ante tu Trono, como si todos hubieran sido hechos para Ti, y si alguno me lo niega yo sustituiré por él... En el movimiento de mis labios Te doy el beso de todas las criaturas, y Te traigo en mis brazos el abrazo de todos. No hay acto por el cual yo no quiera suplir.

Tú parece que no estás contento si se me escapa alguna cosa, de todo lo que la criatura está obligada a hacer; pero Tú, oh Jesús mío, dulce Vida mía, con tu bendición sella mi reparación, y haz que ésta, en cada acto que yo haga, se repita, se multiplique y esté en acto continuo de volar de la tierra al Cielo, para llevar ante tu Trono, en nombre de todos, amor, gloria y reparación divinos.


Fiat Divina Voluntad

domingo, 10 de septiembre de 2023

Acto preventivo ¡Jesús, Te amo! Ven, Divina Voluntad, y toma posesión

 

¡Jesús, Te amo!

Ven, Divina Voluntad, y toma posesión

de mi ser,

de mi persona,

de mi vida; 

de todo lo que soy,

de todo lo que tengo,

de todo lo que hago;

de mi espíritu,

de mi alma,

de mi cuerpo;

de mis facultades,

de mis sentidos,

de mis miembros;

de mi voluntad,

de mi inteligencia,

de mi memoria;

de mi mente,

de mi corazón,

de mi respiro;

de mis pensamientos,

de mis palabras,

de mis obras;

de mis ojos,

 de mis oídos,

de mi voz;

de mis movimientos,

de mis acciones,

de mis pasos;

de mi trabajo,

de mi cansancio,

de mi descanso;

de mis sentimientos,

de mis penas,

de mis alegrías;

de la Santa Misa,

de los Sacramentos que recibo,

de mi oración;

de mi pasado,

de mi presente,

de mi futuro;

de mi vida,

de mi muerte

y de mi eternidad,

para convertir todo en alabanza perfecta y universal de tu Gloria, en vida de tu Vida, en triunfo de tu Querer.

domingo, 18 de septiembre de 2022

SUFRAGIO POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO EN LA DIVINA VOLUNTAD.

 SUFRAGIO POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO

EN LA DIVINA VOLUNTAD.

ORACIONES INICIALES

1. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2. Ofrecimiento

“Amadísimo Jesús mío, te ofrezco mi corazón para tu satisfacción y como eterna alabanza, y te 

ofrezco a todo mí mismo, aun las mínimas partículas de mi cuerpo, como tantos muros para 

ponerlos ante Ti para impedir cualquier ofensa que te sea hecha, aceptándolas todas sobre mí si 

fuese posible y a tu placer hasta el día del juicio, y porque quiero que mi ofrecimiento sea 

completo y te satisfaga por todos, tengo intención de que todas las penas que sufriré al recibir 

sobre mí las ofensas, te recompensen de toda aquella gloria que te debían dar los santos que 

están en el Cielo cuando estaban en la tierra, aquella que te debían dar las almas del purgatorio, y 

aquella gloria que te debían dar todos los hombres pasados, presentes y futuros, te la ofrezco por 

todos en general y por cada uno en particular.”

CREDO:creo en Dios Padre, 

Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu 

Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, 

muerto y sepultado, descendió a los infiernos,

al tercer día resucitó entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios 

Padre, Todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y a muertos. 

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los 

pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. 

Amén.

4. Oración inicial

Dulce Jesús mío, mientras vuelves al Huerto parece que ya no puedes más; levantas al Cielo el 

rostro cubierto de sangre y de tierra y por tercera vez repites: "Padre, si es posible, pase de Mí 

este cáliz... ; Padre Santo, ayúdame, tengo necesidad de consuelo; … ¡Ah, socorro, piedad, oh 

Padre, no me dejes sin consuelo!" 

oh Bien mío, me parece escuchar que llamas en tu ayuda a la querida Mamá: "Dulce Mamá, 

estréchame entre tus brazos como me estrechabas siendo niño; … dame tu corazón que es todo 

mi contento. Madre mía, Magdalena, Apóstoles queridos, vosotros todos los que me amáis, 

ayudadme, confortadme, no me dejéis solo en estos momentos extremos, hacedme todos corona 

a mi alrededor, dadme el consuelo de vuestra compañía y de vuestro amor... 

Jesús, amor mío, ¿quién puede resistir viéndote en estos extremos? ¿Qué corazón será tan duro 

que no se rompa viéndote ahogado en tu sangre? ¿Quién no derramará a torrentes amargas 

lágrimas al escuchar los dolorosos acentos con que buscas ayuda y consuelo? Jesús mío, 

consuélate; veo que ya el Padre te envía un ángel como consuelo y ayuda, para que puedas salir 

de este estado de agonía y puedas entregarte en manos de los judíos. 

Y mientras Tú estás con el ángel, yo recorreré Cielos y tierra. Tú me permitirás que tome esta 

sangre que has derramado para que pueda dársela a todos los hombres como prenda de salvación 

para cada uno y llevarte el consuelo de la correspondencia de sus afectos, latidos pensamientos, 

pasos y obras. 

Celestial Madre mía, vengo a Ti para que juntos vayamos a todas las almas y les demos la sangre 

de Jesús. Dulce Mamá, Jesús quiere consuelo, y el mayor consuelo que podemos darle es llevarle 

almas... Magdalena, acompáñanos; ángeles todos, venid a ver a qué estado se ha reducido Jesús. 

El quiere consuelo de todos y es tal y tan grande el abatimiento en que se encuentra que no 

desdeña a ninguno. 

Jesús mío, mientras bebes el cáliz lleno de intensas amarguras que el Padre te ha enviado, oigo 

que suspiras más, que gimes y que deliras, y con voz sofocada dices: "¡Almas, almas, venid 

aliviadme, tomad sitio en mi Humanidad! ¡Os quiero, os suspiro! ¡Ah, no seáis sordas a mi voz, no 

hagáis vanos mis deseos ardientes, mi sangre, mi amor, mis penas! ¡Venid almas, venid!" Delirante 

Jesús mío, cada uno de tus gemidos y suspiros es una herida para mi corazón, herida que no me da 

reposo, por lo que hago mía tu sangre, tu Querer, tu celo ardiente, tu amor, y recorriendo Cielos y 

tierra quiero ir a todas las almas para darles tu sangre como prenda de salvación y llevártelas a Ti 

para calmar tus anhelos, tus delirios y endulzar las amarguras de tu agonía, y mientras hago esto, 

acompáñame Tú mismo con tu mirada... 

Madre mía, vengo a ti porque Jesús quiere almas, quiere consuelo; dame, pues, tu mano materna 

y recorramos juntos todo el mundo en busca de almas... Encerremos en su sangre los afectos, los 

deseos, los pensamientos y obras, los pasos de todas las criaturas e incendiemos sus almas con las 

llamas de su Corazón para que se rindan, y así, metidas en su sangre y transformadas en sus llamas 

las conduciremos en torno a Jesús para endulzarle las penas de su amarguísima agonía. 

Ángel mío de mi guarda, precédenos tú y prepáranos las almas que han de recibir esta Sangre para 

que ninguna gota se quede sin su copioso efecto.


SUFRAGIOS PARA LAS ALMAS DEL PURGATORIO:

Primer sufragio:

María, Madre mía. Luisa. Magdalena. Todos los santos y ángeles, Vayamos al purgatorio y 

démosles la Sangre de Cristo a las almas que ahí penan, pues están siempre llorando y pidiendo 

con insistencia su liberación por medio de la Sangre de Jesús. ¿No oyes cómo se lamentan, no ves

sus delirios de amor, sus torturas y cómo se sienten insistentemente atraídas hacia el Sumo Bien? 

- Padre Nuestro

- Antífona: Almas santas, almas purgantes; Rogad a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos 

por vosotras, para que Él os dé la Gloria del Paraíso.

- Se dice 10 veces: * Jesús mío, Misericordia, * Por las almas del purgatorio

- Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…

- Ofrenda: Padre Eterno; Os ofrecemos la Sangre, Pasión y Muerte de Jesucristo, los dolores de la 

Santísima Virgen María y los de San José; por la remisión de nuestros pecados, la libertad de las 

almas del purgatorio y la conversión de los pecadores.

Segundo sufragio:

¡Mira cómo Jesús mismo quiere purificarlas para que cuanto antes estén junto a él! Jesús las atrae 

con su amor y ellas le corresponden con continuos ímpetus de amor; pero al estar en su presencia, 

no pudiendo todavía sostener la pureza de la mirada divina, se sienten obligadas a retroceder 

cayendo de nuevo en las llamas del purgatorio. Derramemos la Sangre de Cristo sobre estas almas 

para que puedan ir rápidamente al encuentro de su Sumo Bien y se queden con Él para siempre.

Tercer sufragio:

Madre mía, descendamos a las profundidades de esta cárcel y derramando sobre estas almas la 

sangre de Jesús, llevémosles la luz, mitiguemos sus delirios de amor, extingamos el fuego que las 

quema, purifiquémoslas de todas sus manchas, para que libres de toda pena, vuelen a los brazos 

de nuestro Sumo Bien. 

Cuarto sufragio:

Démosles esta sangre a las almas más abandonadas, para que encuentren en ella todos los 

sufragios que las criaturas les niegan. A las almas que más sufren, para que por medio de esta 

sangre se asemejen más a Jesús. A las almas que más tiempo estarán en el purgatorio, para que 

por esta sangre de Jesús, se sientan acompañadas en esta terrible espera.

Quinto sufragio:

Demos a todos, oh Madre, esta sangre; no dejemos que nadie se quede sin recibirla, para que en 

virtud de ella todas hallen alivio y sean liberadas. Tú que eres Reina, cumple tu oficio en estas 

regiones de llanto y de lamento; extiende tus manos y sácalas, una por una, de estas llamas 

ardientes para que todas emprendan su vuelo hacia el cielo.

ORACIONES FINALES

Oración de la Sierva de Dios Luisa Piccarreta. “Señor, entro en tu Divino Querer y tomo tu Poder, la 

inmensidad de tu Amor, el valor inmenso de las penas del Hijo de Dios y de todas las cualidades 

divinas. Y vengo a derramarlo todo sobre el alma de _____ para que reciba el baño del Amor que 

contiene el Poder Divino, el baño de la Belleza, el baño de la sangre de Jesús y de todas las 

cualidades divinas.

- Dales, Señor el descanso eterno.

- Y brille para ellas la luz perpetua.

- Descansen en paz.

- Amén.

Oración a San Nicolás de Tolentino

¡Oh patrono y protector de las almas del purgatorio, San Nicolás de Tolentino! Con todo el afecto 

de mi alma, te ruego que interpongas tu poderosa intercesión en favor de todas las almas 

benditas, consiguiendo de la Divina Clemencia, la condonación de todos sus delitos y sus penas; 

para que saliendo de aquella tenebrosa cárcel de dolores, vayan a gozar en el cielo de la visión 

beatífica de Dios. Y a mí, tu devoto siervo, alcánzame, ¡oh gran santo!, la más viva compasión y la más ardiente caridad hacia aquellas almas purgantes. Amén.

sábado, 27 de agosto de 2022

Significado de la bendición y de la señal de la cruz.

Julio 29, 1928. Volumen 24 

Significado de la bendición y de la señal de la 
cruz. 
“Hija mía, te bendigo de corazón en el alma y 
en el cuerpo, mi bendición sea la confirmación 
de nuestra semejanza en ti, ella te confirma lo 
que la Divinidad hizo en la creación del 
hombre, esto es, nuestra semejanza, por eso tú 
debes saber que en el curso de mi Vida mortal, 
en cada cosa que Yo hacía bendecía siempre, 
era el primer acto de la Creación que Yo 
llamaba nuevamente sobre las criaturas, y para 
confirmarlo, bendiciendo invocaba al Padre, 
al Verbo y al Espíritu Santo. Los mismos 
Sacramentos están animados por estas 
bendiciones e invocaciones, así que mientras 
ésta llama la semejanza del Creador en las 
almas, llama junto la Vida de mi Divina 
Voluntad, para que regrese como en el 
principio de la Creación a reinar en las almas, 
porque sólo Ella tiene virtud de pintar en ellas, a 
lo vivo, la semejanza de Aquél que las ha 
creado, de hacerlas crecer y conservarlas con los 
vivos colores divinos. Mira entonces qué 
significa bendición: ‘Confirmación de nuestra 
obra creadora, porque la obra que Nosotros 
hacemos una vez, está tan llena de sabiduría, 
de sublimidad y belleza, que amamos el 
repetirla siempre.’ Y si nuestra bendición no es 
otra cosa que el suspiro de nuestro corazón de 
ver reintegrada nuestra imagen en las 
criaturas, y la repetición nuestra confirma lo 
que queremos hacer; la señal de la cruz que la 
Iglesia enseña a los fieles, no es otra cosa que 
impetrar por parte de las criaturas nuestra 
semejanza, y por eso haciendo eco a nuestra 
bendición repite: ‘En nombre del Padre, del Hijo 
y del Espíritu Santo.’ Así que sin conocerlo, la 
Iglesia con todos los fieles armonizan con el 
Eterno Creador y quieren la misma cosa;
Dios con bendecir y pronunciar las palabras 
Padre, Hijo y Espíritu Santo quiere dar su 
semejanza, las criaturas la impetran con el 
hacerse la señal de la cruz pronunciando las 
misma palabras.” 

Julio 17, 1931. Vol. 29

“Hágase Tu Voluntad En La Tierra Como En El 
Cielo”
“Hija mía, todos los actos buenos que hace la 
criatura en mi Divina Voluntad se elevan a Dios, 
porque Ella tiene la Potencia divina para atraer 
arriba, a la patria celestial lo que se hace en su 
Querer, y después con su misma Potencia lo hace 
descender como lluvia benéfica sobre la misma 
criatura, de manera que si la criatura ama, 
bendice, adora, agradece, alaba, Dios la 
corresponde con nueva lluvia de amor, de 
bendiciones, lluvia de agradecimientos, porque se 
ha sentido amar y agradecer por la criatura, y 
prorrumpiendo en lluvia de alabanzas, la alaba 
frente a toda la corte celestial.” 

Octubre 10, 1928. Vol. 25

“Hija mía, de todo corazón te bendigo, más bien 
bendigo a mi misma Voluntad en ti, bendigo tus 
pensamientos, respiros y latidos, a fin de que 
pienses siempre en mi Querer, lo respires 
continuamente y sea tu latido mi sola Voluntad, y 
por amor tuyo bendigo a todas las voluntades 
humanas, a fin de que se dispongan a recibir la 
Vida de mi eterno Querer.” 
“Por eso quiero que también tú te regocijes junto 
conmigo, y haciendo eco a mi bendición, 
bendíceme en el sol, en el agua, en el viento, en el 
aire que respiras, en el latido que te palpita en el 
corazón, y Yo sentiré en todas las cosas creadas 
que tú me bendices.” 

lunes, 15 de agosto de 2022

Consagración de mi voluntad a mi Mamá Celestial

 Consagración de mi voluntad a mi Mamá Celestial

Fórmula de Consagración

Mamá dulcísima, heme aquí ante los pies de vuestro trono postrada, soy tu pequeña hija que quiero darte todo mi amor filial, y como hija tuya quiero entrelazar todas las florecitas, todas las jaculatorias, mis promesas que tantas veces he hecho en este mes de gracias, de no hacer jamás mi voluntad, y formando corona quiero ponerla en tu seno como testimonio de amor, de agradecimiento a mi Mamá. Pero eso no basta, quiero que la tomes entre tus manos como señal de que aceptas mi don, y el toque de tus dedos maternos me la convierta en tantos soles, al menos por cuantas veces he tratado de hacer la Voluntad Divina en mis pequeños actos. ¡Ah! sí Madre Reina, tu hija quiere darte los homenajes de luz y de soles fulgidísimos, sé que Tú tienes muchos de estos soles, pero no son los soles de tu hija, en cambio yo quiero darte los míos, para decirte que te amo y para comprometerte a amarme.

Mamá Santa, Tú me sonríes y con toda bondad aceptas mi regalo, y yo te agradezco de corazón, pero quiero decirte tantas cosas, quiero encerrar en tu corazón materno mis penas, mis temores, mis debilidades, todo mi ser como lugar de refugio, quiero consagrarte mi voluntad. ¡Ah! Mamá mía, acéptala, haz un triunfo de la gracia y un campo donde la Divina Voluntad extienda su reino. Esta mi voluntad a ti consagrada nos volverá inseparables y nos tendrá en continua relación, las puertas del Cielo no se cerrarán para mí, porque habiéndote consagrado mi voluntad, a cambio me darás la tuya, así que, o la Mamá vendrá a estarse con su hija en la tierra, o la hija irá a vivir con su Mamá en el Cielo, ¡oh! cómo seré feliz.

Escucha Mamá queridísima, para hacer más solemne la consagración de mi voluntad a ti, llamo a la Trinidad Sacrosanta, a todos los ángeles, a todos los santos, y ante todos protesto, y con juramento, el hacer solemne consagración de mi voluntad a mi Mamá celestial.

Y ahora Soberana Reina, para concluir te pido tu santa bendición para mí y para todos, tu bendición sea celestial rocío que descienda sobre los pecadores y los convierta, sobre los afligidos y los consuele, descienda sobre el mundo entero y lo cambie al bien, descienda sobre las almas del purgatorio y apague el fuego que las quema, tu bendición materna sea prenda de salvación a todas las almas.

Nihil obstat Mons. Giuseppe Asciano,

Canciller arzobispal, arquidiócesis de Trani

24 de septiembre de 1997

ACCION DE GRACIAS A JESUS POR LA VIRGEN MARIA

 “Dulce Jesús mío, unido estrechamente a ti, quiero darte el 

testimonio de mi amor, de mi agradecimiento y de todo lo que la 

criatura está en deber de hacer para contigo por haber Tú 

creado a nuestra Reina y Madre Inmaculada, la más bella, la 

más santa, y un portento de la Gracia, por haberla enriquecido 

con todos los dones y también por haberla hecho Madre 

nuestra.

Esto lo hago a nombre de todas las criaturas: pasadas, 

presentes y futuras; quiero tomar cada acto de criatura, cada 

palabra, cada pensamiento, cada latido y cada paso, y en cada 

uno de ellos decirte que te amo, te doy gracias, te bendigo, te 

adoro por todo lo que has obrado en tu Madre Celestial y 

Madre nuestra.” Amén. Volumen 12, Diciembre 18, 1920


VOl 14,40 Bendición de Jesús a su Mamá

 Bendición de Jesús a su Mamá. Quien vive en la Divina Voluntad es depositaria de la Vida Sacramental de Jesús. (1) Estaba pensando y acompa...