sábado, 27 de agosto de 2022

Significado de la bendición y de la señal de la cruz.

Julio 29, 1928. Volumen 24 

Significado de la bendición y de la señal de la 
cruz. 
“Hija mía, te bendigo de corazón en el alma y 
en el cuerpo, mi bendición sea la confirmación 
de nuestra semejanza en ti, ella te confirma lo 
que la Divinidad hizo en la creación del 
hombre, esto es, nuestra semejanza, por eso tú 
debes saber que en el curso de mi Vida mortal, 
en cada cosa que Yo hacía bendecía siempre, 
era el primer acto de la Creación que Yo 
llamaba nuevamente sobre las criaturas, y para 
confirmarlo, bendiciendo invocaba al Padre, 
al Verbo y al Espíritu Santo. Los mismos 
Sacramentos están animados por estas 
bendiciones e invocaciones, así que mientras 
ésta llama la semejanza del Creador en las 
almas, llama junto la Vida de mi Divina 
Voluntad, para que regrese como en el 
principio de la Creación a reinar en las almas, 
porque sólo Ella tiene virtud de pintar en ellas, a 
lo vivo, la semejanza de Aquél que las ha 
creado, de hacerlas crecer y conservarlas con los 
vivos colores divinos. Mira entonces qué 
significa bendición: ‘Confirmación de nuestra 
obra creadora, porque la obra que Nosotros 
hacemos una vez, está tan llena de sabiduría, 
de sublimidad y belleza, que amamos el 
repetirla siempre.’ Y si nuestra bendición no es 
otra cosa que el suspiro de nuestro corazón de 
ver reintegrada nuestra imagen en las 
criaturas, y la repetición nuestra confirma lo 
que queremos hacer; la señal de la cruz que la 
Iglesia enseña a los fieles, no es otra cosa que 
impetrar por parte de las criaturas nuestra 
semejanza, y por eso haciendo eco a nuestra 
bendición repite: ‘En nombre del Padre, del Hijo 
y del Espíritu Santo.’ Así que sin conocerlo, la 
Iglesia con todos los fieles armonizan con el 
Eterno Creador y quieren la misma cosa;
Dios con bendecir y pronunciar las palabras 
Padre, Hijo y Espíritu Santo quiere dar su 
semejanza, las criaturas la impetran con el 
hacerse la señal de la cruz pronunciando las 
misma palabras.” 

Julio 17, 1931. Vol. 29

“Hágase Tu Voluntad En La Tierra Como En El 
Cielo”
“Hija mía, todos los actos buenos que hace la 
criatura en mi Divina Voluntad se elevan a Dios, 
porque Ella tiene la Potencia divina para atraer 
arriba, a la patria celestial lo que se hace en su 
Querer, y después con su misma Potencia lo hace 
descender como lluvia benéfica sobre la misma 
criatura, de manera que si la criatura ama, 
bendice, adora, agradece, alaba, Dios la 
corresponde con nueva lluvia de amor, de 
bendiciones, lluvia de agradecimientos, porque se 
ha sentido amar y agradecer por la criatura, y 
prorrumpiendo en lluvia de alabanzas, la alaba 
frente a toda la corte celestial.” 

Octubre 10, 1928. Vol. 25

“Hija mía, de todo corazón te bendigo, más bien 
bendigo a mi misma Voluntad en ti, bendigo tus 
pensamientos, respiros y latidos, a fin de que 
pienses siempre en mi Querer, lo respires 
continuamente y sea tu latido mi sola Voluntad, y 
por amor tuyo bendigo a todas las voluntades 
humanas, a fin de que se dispongan a recibir la 
Vida de mi eterno Querer.” 
“Por eso quiero que también tú te regocijes junto 
conmigo, y haciendo eco a mi bendición, 
bendíceme en el sol, en el agua, en el viento, en el 
aire que respiras, en el latido que te palpita en el 
corazón, y Yo sentiré en todas las cosas creadas 
que tú me bendices.” 

lunes, 15 de agosto de 2022

Consagración de mi voluntad a mi Mamá Celestial

 Consagración de mi voluntad a mi Mamá Celestial

Fórmula de Consagración

Mamá dulcísima, heme aquí ante los pies de vuestro trono postrada, soy tu pequeña hija que quiero darte todo mi amor filial, y como hija tuya quiero entrelazar todas las florecitas, todas las jaculatorias, mis promesas que tantas veces he hecho en este mes de gracias, de no hacer jamás mi voluntad, y formando corona quiero ponerla en tu seno como testimonio de amor, de agradecimiento a mi Mamá. Pero eso no basta, quiero que la tomes entre tus manos como señal de que aceptas mi don, y el toque de tus dedos maternos me la convierta en tantos soles, al menos por cuantas veces he tratado de hacer la Voluntad Divina en mis pequeños actos. ¡Ah! sí Madre Reina, tu hija quiere darte los homenajes de luz y de soles fulgidísimos, sé que Tú tienes muchos de estos soles, pero no son los soles de tu hija, en cambio yo quiero darte los míos, para decirte que te amo y para comprometerte a amarme.

Mamá Santa, Tú me sonríes y con toda bondad aceptas mi regalo, y yo te agradezco de corazón, pero quiero decirte tantas cosas, quiero encerrar en tu corazón materno mis penas, mis temores, mis debilidades, todo mi ser como lugar de refugio, quiero consagrarte mi voluntad. ¡Ah! Mamá mía, acéptala, haz un triunfo de la gracia y un campo donde la Divina Voluntad extienda su reino. Esta mi voluntad a ti consagrada nos volverá inseparables y nos tendrá en continua relación, las puertas del Cielo no se cerrarán para mí, porque habiéndote consagrado mi voluntad, a cambio me darás la tuya, así que, o la Mamá vendrá a estarse con su hija en la tierra, o la hija irá a vivir con su Mamá en el Cielo, ¡oh! cómo seré feliz.

Escucha Mamá queridísima, para hacer más solemne la consagración de mi voluntad a ti, llamo a la Trinidad Sacrosanta, a todos los ángeles, a todos los santos, y ante todos protesto, y con juramento, el hacer solemne consagración de mi voluntad a mi Mamá celestial.

Y ahora Soberana Reina, para concluir te pido tu santa bendición para mí y para todos, tu bendición sea celestial rocío que descienda sobre los pecadores y los convierta, sobre los afligidos y los consuele, descienda sobre el mundo entero y lo cambie al bien, descienda sobre las almas del purgatorio y apague el fuego que las quema, tu bendición materna sea prenda de salvación a todas las almas.

Nihil obstat Mons. Giuseppe Asciano,

Canciller arzobispal, arquidiócesis de Trani

24 de septiembre de 1997

ACCION DE GRACIAS A JESUS POR LA VIRGEN MARIA

 “Dulce Jesús mío, unido estrechamente a ti, quiero darte el 

testimonio de mi amor, de mi agradecimiento y de todo lo que la 

criatura está en deber de hacer para contigo por haber Tú 

creado a nuestra Reina y Madre Inmaculada, la más bella, la 

más santa, y un portento de la Gracia, por haberla enriquecido 

con todos los dones y también por haberla hecho Madre 

nuestra.

Esto lo hago a nombre de todas las criaturas: pasadas, 

presentes y futuras; quiero tomar cada acto de criatura, cada 

palabra, cada pensamiento, cada latido y cada paso, y en cada 

uno de ellos decirte que te amo, te doy gracias, te bendigo, te 

adoro por todo lo que has obrado en tu Madre Celestial y 

Madre nuestra.” Amén. Volumen 12, Diciembre 18, 1920


ASUNCION DE LA VIRGEN MARIA

 ¡Santa, santa, santa, 

honor y gloria a la Voluntad de nuestro 

soberano Señor, 

y gloria a María y tres veces santa

sea Ella que hizo obrar a esta Suprema 

Voluntad!’

Madre y Reina mía, ¡Haz que yo viva y muera 

en el FIAT de la Divina Voluntad! 

¡Renuncio irrevocablemente a mí mismo y 

me consagro una vez más a Ti!. 

Sumérgeme en tus mares de amor, de dolor y 

de virtud que por nosotros has merecido. 

Renuévame, concíbeme y nútreme. Haz de 

mí otro Jesús. 

Unido siempre infinitamente a Ti en el hilo 

del FIAT Divino, envuelvo a todas las 

criaturas presentes, pasadas y futuras y las 

coloco en tu Corazón Inmaculado.. 

Oración a la Madre y Reina. 

Sumérgelos primero en tus mares y en 

los méritos y en la Sangre santísima 

de Jesús, transformándolos así en 

actos de amor y de generación de la 

Divina Voluntad, por cuantas vidas 

divinas desea y merece la Santísima. 

Trinidad.

Y en el hilo de la Divina Voluntad, que 

me une a Ti y a Jesús, uno también 

todos estos actos en un único e 

indisoluble acto divino. 

Teje con tus manos maternas la túnica 

a Jesús, encerrando y sellando en ella 

a todas las almas, sin excluir ninguna. 

¡Cierra Tú misma las puertas del 

inferno!

¡Que se aplaque la Justicia divina! 

¡Que triunfe la Misericordia! 

¡Que venga, que venga pronto tu 

triunfo, con el Reino de la Divina 

Voluntad y del Divino Amor…! 

¡Que el Espíritu Santo purifique, 

inflame y santifique todos los 

corazones! 

Madre María, dad valor a todas mis 

cosas y hacedlas vuestras. ¡Madre y 

Reina mía, enciérrame con el 

mundo entero en el FIAT de la 

Divina Voluntad! Así sea

CONSAGRACION A LA DIVINA VOLUNTAD




Oh Voluntad Divina y Adorable, heme aquí ante la inmensidad de tu 
Luz, para que tu Eterna Bondad me abra las puertas y me haga entrar en Ella, para formar mi vida toda en ti, Voluntad Divina.

Así pues, postrado ante tu Luz, yo, el más pequeño entre todas las criaturas, entro, oh Adorable Voluntad, en el pequeño grupo de los hijos de tu “FIAT” Supremo.

Postrado en mi nada, invoco y suplico a tu Luz que me revista y eclipse todo lo que no te pertenece, de modo que ya no mire, ni comprenda, ni viva, sino en ti, Voluntad Divina.

Ésta será, pues, mi vida, el centro de mi inteligencia, la raptora de mi corazón y de todo mi ser. En mi corazón no quiero que tenga más vida el querer humano; lo arrojaré afuera de mí y así formaré el nuevo Edén de paz, de felicidad y de amor.

Con Ella seré siempre feliz, y tendré una fuerza única y una Santidad que todo santifica y conduce a Dios.

Aquí postrado, invoco la ayuda de la Sacrosanta Trinidad para que me admita a vivir en el claustro de la Divina Voluntad, y así regrese en mí aquel Orden primero de la Creación, tal y como fue creada la criatura.

Corazón de mi Sumo Bien, Jesús, Tú me darás tus llamas para que me quemen, me consuman y me alimenten, para formar en mí la vida de la Divina Voluntad.



Madre del Cielo, Soberana y Reina del “FIAT” Divino, tómame de la mano e introdúceme en la Luz del Divino Querer. Tú serás mi guía, mi dulcísima Madre, y me enseñarás a vivir y a mantenerme en el orden y en el recinto de la Divina Voluntad. Soberana Celestial, a tu Corazón confío todo mi ser. Tú me enseñarás la Doctrina de la Divina Voluntad y yo pondré toda mi atención en escucharte. Extenderás tu manto sobre mí, para que la serpiente infernal no se atreva a penetrar en este sagrado Edén para seducirme y hacerme caer en el laberinto del querer humano.


San José, tú serás mi protector, el custodio de mi corazón, y tendrás las llaves de mi querer en tus manos. Celosamente custodiarás mi corazón y nunca más me lo darás, para estar así seguro de no salirme jamás de la Voluntad de Dios.


Ángel custodio mío, guárdame, defiéndeme, ayúdame en todo, para que mi vida sea llamada que atraiga a todos al Reino de la Divina

Voluntad.


Corte del Cielo toda,dame tu ayuda, y yo viviré para siempre en la Voluntad Divina.

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VOl 14,40 Bendición de Jesús a su Mamá

 Bendición de Jesús a su Mamá. Quien vive en la Divina Voluntad es depositaria de la Vida Sacramental de Jesús. (1) Estaba pensando y acompa...